La joven directora italiana afincada en Barcelona, Lucia del Greco, irrumpe con fuerza en la escena teatral catalana con su nueva propuesta: una versión contemporánea de Mujercitas (originalmente Little Women, de Louisa May Alcott) que se presenta en el Teatre Lliure de Gràcia. Lejos de adaptaciones fieles al texto decimonónico, del Greco apuesta por una “versión libre” que interroga el peso de la mirada social, el deseo de emancipación femenina y los mecanismos del poder simbólico que toda adaptación arrastra consigo.
Releer un clásico desde hoy
La novela de Alcott, publicada en 1868, ya desde su origen planteó temas de género, crecimiento personal y normativa social. Del Greco, sin embargo, no parte de la idea de la buena hermana que se emancipa por sus medios; ella se interesa por lo que llama la “cara B” de los personajes: ¿qué sucede cuando Jo, Meg, Beth y Amy March no cumplen exactamente la narrativa esperada? ¿Qué pasa si se exponen al juicio constante del otro, de la familia, de la sociedad? Su intervención plantea que la adolescencia es un terreno de amplias posibilidades pero también de vigilancia, de cuerpos mirados y de expectativas permanentes.
Estética y dispositivo escénico
El montaje que dirige del Greco convierte la escena en una especie de vitrina o peepshow donde las hermanas March se exhiben y son exhibidas. A través de cajas transparentes, espejos, ventanas y escenarios que remiten al escaparate, se enfatiza el voyeurismo: las jóvenes son objeto de la mirada masculina, pero también agentes de su propia exposición. Así, la directora articula la tensión entre observación y deseo, entre ser vistas y visibilizarse. Las actrices – Elisabet Casanovas (Jo), Paula Jornet (Amy), Míriam Moukhles (Meg) y Blanca Valletbó (Beth) – cantan, bailan, tocan instrumentos y actúan en un dispositivo híbrido entre concierto, performance y teatro tradicional.
Temas contemporáneos en un marco clásico
Aunque la historia arranque en el siglo XIX, del Greco sitúa su mirada en lo que permanece hoy: la presión estética, la mirada del otro, la necesidad de agradar, la construcción de la identidad femenina bajo normas ajenas. Ella retoma la biografía de Alcott (la autora estuvo sometida a vigilancia, normas editoriales y censura moral) y la proyecta hacia un presente donde la exposición, las redes sociales y las expectativas de éxito personal también definen a las jóvenes. Esa intersección entre entonces y ahora hace que el montaje funcione como un espejo: vemos a las March de Alcott, pero también a nuestras propias adolescentes, a nuestras propias dinámicas culturales.
Alcance y relevancia
La apuesta de del Greco supera la mera nostalgia o la adaptación amable. Aquí existe irreverencia, revisión y experimentación estética. La obra se presenta como un espectáculo-concierto para público de 16 años en adelante, una invitación al cuestionamiento más que al consumo relajado de un clásico. En un momento en que se debate activamente la representación de las mujeres en la cultura, esta reinterpretación es pertinente y necesaria: nos dice que no basta saber la historia; hay que preguntarnos qué otras historias podrían haber sido, qué voces quedan relegadas, qué miradas siguen invisibilizadas.
Con “Little Women”, Lucia del Greco transforma Mujercitas en una experiencia escénica vital, provocadora, contemporánea. No se trata de leer el texto original de nuevo sino de preguntarnos: ¿qué ocurre cuando dejamos de lado la versión cómoda de las hermanas March y exploramos su reverso, el deseo, la vigilancia, la exposición y la libertad incompleta? En definitiva, este montaje pone sobre la mesa una realidad ineludible: los clásicos no descansan, se reactivan, se reapropian, y en manos de una creadora arriesgada como Lucia del Greco, esa re-invención puede mostrarnos mucho más de lo que creíamos conocer.

