Barcelona siempre ha sido una ciudad donde el diseño y la creatividad laten con fuerza. Este 2025, el Museu del Disseny de Barcelona (DHub) se convierte en epicentro de esa energía al conmemorar los cien años del Foment de les Arts i del Disseny (FAD), una de las instituciones más influyentes en la historia del arte y el diseño español. Para celebrarlo, el DHub inaugura una exposición ambiciosa y simbólica que establece un diálogo entre dos épocas: el art-déco de 1925 y el diseño contemporáneo de 2025.
La muestra, titulada “Del art-déco al futuro: 100 años del FAD”, no solo revisita los orígenes del diseño moderno, sino que también reflexiona sobre cómo las ideas de belleza, funcionalidad y progreso han evolucionado a lo largo de un siglo. El recorrido invita a los visitantes a explorar la continuidad entre pasado y presente, descubriendo que, aunque cambien las herramientas y los lenguajes, el espíritu creativo sigue siendo el mismo.
El FAD nació en 1928, apenas tres años después de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas celebrada en París en 1925, que dio origen al movimiento art-déco. Aquella exposición marcó un antes y un después: el diseño dejó de ser un oficio para convertirse en un lenguaje universal que unía arte, industria y vida cotidiana.
Consciente de esa herencia, el DHub plantea la muestra como un viaje entre dos exposiciones universales: la de París 1925 y la de Barcelona 2025, año en que el FAD cumple un siglo. En ese sentido, el art-déco no se muestra solo como una estética de lujo y geometría, sino como el punto de partida de una forma de pensar el diseño que aún influye en la actualidad.
En la exposición, se pueden contemplar piezas originales de mobiliario, cerámica, joyería y cartelería de los años 20, dialogando con objetos y proyectos contemporáneos creados por diseñadores catalanes y europeos actuales. La combinación revela que, pese al paso del tiempo, la búsqueda del equilibrio entre arte y funcionalidad sigue siendo una constante.
Uno de los grandes atractivos de la exposición es su escenografía inmersiva. El DHub ha recurrido a la tecnología para recrear ambientes inspirados en la arquitectura y los interiores art-déco, combinándolos con instalaciones digitales que proyectan piezas de diseño del siglo XXI. Pantallas interactivas, hologramas y entornos sonoros acompañan al visitante en una experiencia multisensorial que conecta lo tangible y lo virtual.
El diseño expositivo se apoya en la luz, los materiales y las texturas para reforzar ese contraste entre pasado y futuro. Mármol, latón y cristal —símbolos del art-déco— se entrelazan con aluminio, neón y proyecciones LED en un diálogo visual que convierte el recorrido en una experiencia viva.
El FAD ha sido, durante cien años, una institución clave para la proyección del diseño catalán e internacional. Desde su fundación, ha impulsado movimientos que van desde el modernismo y el racionalismo hasta la sostenibilidad y el diseño social. Por eso, la exposición no solo celebra su historia, sino también su papel como motor de innovación y pensamiento crítico.
Una sección especial está dedicada a los Premios FAD, reconocimientos que han acompañado la evolución de la arquitectura, el interiorismo, la moda y el diseño gráfico en España. En este espacio se pueden ver obras premiadas a lo largo de las décadas, evidenciando cómo el diseño ha respondido a los cambios culturales, tecnológicos y ambientales del mundo contemporáneo.
Además, la muestra reflexiona sobre los desafíos del diseño en 2025: la inteligencia artificial, el uso de materiales reciclados, el diseño inclusivo y la creación digital. De este modo, el DHub invita a los visitantes a imaginar cómo será el art-déco del futuro, un estilo que combine el espíritu decorativo de los años 20 con la conciencia ecológica y tecnológica del siglo XXI.
El centenario del FAD también es una excusa para rendir homenaje a Barcelona como ciudad del diseño. La exposición destaca cómo el vínculo entre arte, industria y sociedad ha sido una constante en la identidad barcelonesa. Desde las escuelas de artes aplicadas hasta los talleres contemporáneos de diseño digital, la ciudad ha sabido reinventarse sin perder su esencia.
El DHub, ubicado en la Plaça de les Glòries, se convierte así en un punto de encuentro entre generaciones de creadores. El pasado dialoga con el presente, y el futuro se vislumbra como una continuación natural de un siglo de talento, experimentación y pasión por el diseño.
Con esta exposición, el museo no solo celebra los cien años del FAD, sino también la capacidad del diseño para conectar tiempos, estilos y emociones, demostrando que la creatividad —como la belleza— nunca pasa de moda.

